Pablo

Pablo

Ciudad de México, México

Me faltaba encontrar un lugar seguro en el que pudiera conversar y seguir explorando la fe.

En esta ocasión invitamos a Pablo Suárez a tomar un café y charlar sobre la vida, la fe y cómo ha sido su experiencia con Alpha.

Llegamos a una cafetería de Polanco en la Ciudad de México, una cafetería con un estilo muy industrial y con un aire algo neoyorquino. Mientras esperábamos las bebidas, Pablo decía una que otra broma y así la plática comenzó. Pablo estudia comunicación y se está especializando en periodismo deportivo. Le encanta el futbol americano y lleva 15 años jugando como ala defensiva. Pasa mucho tiempo en la universidad, disfruta el hacer bromas y hacer reír a la gente. 

Una de sus actividades favoritas es pasar tiempo con sus tres mejores amigos y precisamente eso es lo que lo llevó a aventurarse a explorar una forma de compartir con ellos uno de sus más grandes tesoros: la fe.

Pero dejemos que Pablo sea quien nos cuente:

Conociendo a Pablo
Toda mi vida fui a un colegio católico, entonces el tema de Dios siempre ha estado presente en mi familia y en mi vida.
Claro que hay un antes y un después de Alpha, pero no tengo una historia dramática y conmovedora con la que puedan hacer una película estilo “Dios No Está Muerto 3”, al contrario soy alguien más bien cotidiano, que ha tenido una vida de fe desde pequeño.

Yo solía creer que tenía una relación con Dios pero era algo muy teórico y racional, y no es que no puedas descubrir a Dios a través de la razón, pero me faltaba algo. Tal vez por ser parte de una cultura occidental en donde estamos acostumbrados a reglamentarlo todo, por ejemplo si te pasas un alto te detienen, yo pensaba que eso se transportaba a la fe, si no me portaba bien, era malo y por lo tanto Dios no sería bueno conmigo.

Para mí eso era lo normal, hasta que me di cuenta que aquello que me faltaba era encontrar un lugar seguro en el que pudiera conversar, preguntar lo que realmente sentía en mi interior y seguir explorando este caminar.

Cuando iba en el colegio, había gente que nos guiaba, era  realmente muy fácil llevar una vida de fe. Al llegar a la universidad me di cuenta que no era tan fácil. Toda mi vida me había cuestionado las diferentes creencias y valores de la gente y al enfrentarme a la realidad en la universidad aprendí lo que era caminar por mi propia cuenta. Tuve que lidiar con opiniones distintas y diversas creencias, en especial de tres personas que ahora son mis tres mejores amigos.

Pizzas, cervezas y una buena charla
Ahí es donde Alpha comienza a tomar un papel relevante en esta historia. La primera vez que escuche hablar de Alpha fue porque mis papás estaban dando el Curso para matrimonios y el Curso de padres de familia. Alguna vez un amigo le preguntó a mi mamá si no tenía material para jóvenes y así es cómo conocimos #AlphaSerieJóvenes.

Al hacerme amigo de Julio, de Fran y de Álvaro me sorprendí y comprendí que existía gente con diferentes creencias que las mías. Nuestra amistad ha sido tan sólida y tan relevante que tenía la necesidad de compartir con ellos aquello que tenía mucho valor en mi vida. Claro que siempre respetaré la libertad que tienen de escucharme o no, pero eso fue lo que más me llamo de hacer Alpha, saber que existen personas que pueden expresar honestamente sus pensamientos y cuestionarse libremente sobre la vida y la fe, sin presión alguna.

Solo que no tenía idea de cómo y fue por eso que me anime a ver de qué trataba Alpha. Viví Alpha Serie Jóvenes y desde la primera sesión me atrapó y es cuando me aventure después de meses a hacer un Alpha.

Primero invité a un amigo a cenar a casa para que viera la primera sesión, después de verlo quedó fascinado y al final decidió ayudarme. Al día siguiente hice un grupo de WhatsApp e invité a un grupo de amigos a que vinieran a cenar a mi casa, ver videos y platicar.

Como era mi primer Alpha tenía que hacer algo atractivo para mis amigos, decidí comprar pizza pues la pizza nunca falla. Entonces compré un par de cervezas y fui con Santiago por pizzas al Costco.

No llegaron todos a los que había invitado, pero sí la mayoría. Después otro amigo se enteró lo que hacíamos y se quiso incluir, sesiones más tarde llego mi hermana de viaje preguntando si se podía integrar, pero le comenté que no podía porque no había estado en las 3 primeras sesiones y el manual de Alpha claramente menciona que después de la tercera sesión nadie se puede integrar, ella insistió y terminó por integrarse muy bien al grupo.

En la segunda semana todos comenzaron a participar más y hablar acerca de lo que realmente pensaban y de lo que había en su corazón. Aun cuando ya nos conocíamos fue sorprendente conocer la autenticidad y honestidad con la que cada uno de nosotros compartíamos. Gracias a este Alpha en mi casa, unas pizzas y un par de cervezas descubrimos una amistad que ya existía pero que se fortaleció.

Este primer Alpha fue el resultado indirecto de querer llevarlo a la universidad, quería hacer ese Alpha porque quería llevárselo a Julio, a Fran y a Álvaro. A ellos tres es a quienes les quiero llevar esto y no he sido capaz todavía, pero sé que ya se presentará la oportunidad… pero ese es mi objetivo, que mis mejores amigos tengan esa oportunidad de hacerse aquellas preguntas únicas que tienen para así poder explorar la vida.

Actualmente he organizado cuatro Alphas, el famoso Alpha de la cerveza, dos en la universidad junto con mi hermana Dominique, además de apoyar en uno en mi iglesia local.

Llevando Alpha a la universidad
El Alpha que hicimos en la universidad, integramos el proyecto a un programa de liderazgo y nos apoyaron con los recursos necesarios para llevarlo a cabo, además nos mandaron estudiantes a que vivieran la experiencia.

Esta fue una grata experiencia y muy enriquecedora, cuando los invitados llegaron a la primera sesión esperaban ver a algún maestro o figura de autoridad que impartiera un curso aburrido, pero al ver que eran estudiantes organizándolo, se sorprendieron. Lograron abrirse, ser honestos y compartir de una forma auténtica, además el ambiente que se generó favorecía a que todas las respuestas, ideas o comentarios fueran bien recibidos, sin juicio alguno. Gracias a esta experiencia me di cuenta que en Alpha lo más importante es lo que una persona tiene que decir sobre la vida, sobre la fe.

Ya con más experiencia haciendo Alpha, me siento más seguro y confiado de poder invitar a Julio, Fran y Álvaro. Si los tuviera enfrente les diría: “No pierden nada, si los invito es porque quiero mostrarles algo que es importante para mi, sé que vivimos en una sociedad que constantemente nos hace preguntarnos si hay algo que realmente nos satisfaga y es bueno lanzarse preguntas y precisamente en Alpha podremos encontrar ese espacio, seguro, auténtico y libre en el que podemos cuestionarnos sobre la vida y la fe.”

¿Tienes preguntas? #PruebaAlpha
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